Casi todos los grupos ambientalistas importantes de California se opusieron al proyecto de ley, que habría modificado la ley ambiental emblemática del estado para acelerar las actualizaciones de las líneas eléctricas. Los partidarios dijeron que habría ayudado a liberar al estado de los combustibles fósiles y hacer que la red fuera más confiable, pero los opositores temían que dañaría los parques estatales.