De cara a las elecciones de mitad de mandato de 2026, los investigadores descubrieron que menos de la mitad de los estadounidenses espera que los comicios sean libres y justos.
Una encuesta reciente del Center for Transparent and Trusted Elections de la Universidad de California en San Diego preguntó a 5.000 personas si esperaban que las próximas elecciones de mitad de mandato fueran "libres y justas", y solo el 49 % respondió afirmativamente.
El Centro lleva encuestando a los estadounidenses sobre la confianza en las elecciones desde 2022. Dicha confianza ha disminuido considerablemente desde un punto máximo relativo alcanzado tras las elecciones de 2024, cuando el 77 % de los encuestados afirmó tener una confianza "moderada" o "alta" en que los votos se habían contabilizado con exactitud.
Para enero de 2026, esa cifra había descendido al 60% y volvió a caer hasta situarse en apenas un 55% entre los participantes de la encuesta realizada recientemente en septiembre.
La confianza disminuyó más entre los republicanos y los independientes que entre los demócratas; no obstante, los tres grupos confían menos en las elecciones ahora que tras los comicios de 2024.
"Nos encontramos en un momento singular de la política estadounidense, en el que incluso es necesario preguntar a la gente si cree que habrá elecciones libres y justas", señaló Thad Kousser, codirector del Centro, durante un seminario web en el que se analizaron los resultados de la encuesta.
Sin embargo, la encuesta reveló que las fuentes de escepticismo variaban considerablemente entre los grupos partidistas.
El 53% de los republicanos temía que los votos por correo no se contabilizaran con exactitud, frente a solo el 19% de los demócratas; asimismo, el 52% de los republicanos creía que personas sin ciudadanía podían estar votando, en comparación con el 12% de los demócratas.
El presidente Trump ha mentido reiteradamente sobre su victoria en las elecciones de 2020. Ha afirmado, sin aportar pruebas, que el voto por correo es una fuente de fraude electoral, incluso inmediatamente después de perder los comicios. Ha rechazado sistemáticamente los resultados electorales desde su campaña de primarias de 2016, cuando acusó a Ted Cruz de hacer trampas en los caucus de Iowa.
Asimismo, Trump y los funcionarios de su administración siguen haciendo afirmaciones infundadas sobre el voto de personas que no son ciudadanas.
El rechazo del presidente a aceptar los resultados electorales es una fuente principal de desconfianza entre sus partidarios, señalaron los investigadores.
"Podemos demostrar directamente que la exposición a [los tuits de Trump] redujo experimentalmente la confianza en las elecciones y aumentó la creencia de que los comicios estaban amañados, pero solo entre sus partidarios", afirmó durante el seminario web Brenden Nyhan, profesor de Gobierno en Dartmouth College.
Las principales fuentes de escepticismo entre los demócratas que participaron en la encuesta fueron la amenaza de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se presentaran en los centros de votación, así como la batalla por la redistribución de distritos electorales que tuvo lugar en los últimos años.
En 2025 comenzó una disputa sobre la redistribución de distritos electorales en Texas, lo que llevó a los votantes de California a aprobar la Proposición 50 ese mismo año. Apenas la semana pasada, la Corte Suprema bloqueó un plan de redistribución de distritos en Misuri.
Sin embargo, esta dinámica de idas y venidas ha contribuido a generar desconfianza. El 48 % de los demócratas e independientes encuestados afirmó no confiar en que los límites de los distritos del Congreso se tracen de manera que reflejen justamente la voluntad de los votantes; incluso el 36 % de los republicanos compartió esta opinión.
Asimismo, el 40 % de todos los encuestados consideró probable la presencia de agentes del ICE en los centros de votación de su zona. No obstante, mientras que el 60 % de los demócratas señaló que esto reduciría su confianza, el 46 % de los republicanos indicó que la aumentaría.
Con todo, los investigadores señalaron que este nivel de desconfianza podría, de hecho, motivar a la gente a votar.
"Algo de lo que Estados Unidos se ha beneficiado, en cierto modo perverso, es que —a pesar de la gran desconfianza existente— ambas partes siguen viendo las elecciones como algo que pueden ganar", señaló Nyhan. "Por eso, a menudo se escucha la idea de que tenemos que ganar por un margen tan amplio que no puedan robarnos la elección".
En cuanto a en quién confían los encuestados para determinar si una elección es correcta, los investigadores indicaron que los demócratas confían mayoritariamente en los funcionarios electorales —como los registradores de condado y los secretarios de Estado—, mientras que los republicanos confían sobre todo en el presidente Trump, así como en sus amigos y familiares.
La encuesta también reveló que el nivel educativo y los ingresos eran los factores que mejor predecían el grado de confianza, después de la afiliación partidista.
Las personas con estudios secundarios o algunos estudios universitarios confían significativamente menos en las elecciones que aquellas con un título universitario o superior; asimismo, quienes tienen unos ingresos familiares inferiores a 50.000 dólares anuales confían mucho menos en los procesos electorales que quienes superan ese nivel de ingresos.