A simple vista
Las familias en San Diego gastan más en transporte que en casi cualquier otra zona metropolitana de EE. UU. Según los expertos, el principal culpable es el automóvil.
El primer auto que Monica De La Cruz compró fue un Honda Civic 2012 negro. Y también terminó siendo el último.
Aproximadamente seis meses después de adquirirlo, De La Cruz tuvo un accidente en la autopista. Nadie resultó herido, pero su auto fue declarado pérdida total. De pronto, lo que era un gasto de cientos de dólares al mes se convirtió en un pago considerable del seguro.
“El dinero estaba ajustado en ese momento”, dijo De La Cruz. “Justo esa semana había aceptado un trabajo en Balboa Park, y nuestro nuevo departamento estaba como a una milla de mi oficina. Entonces pensé: ‘vamos a ver cuánto tiempo podemos hacer que esto funcione’”.
De La Cruz guardó el dinero del seguro, compró una bicicleta en Craigslist y decidió vivir sin carro. Ocho años y medio después, no se arrepiente.
Las cifras
Los residentes de San Diego enfrentan uno de los costos de transporte más altos del país.
La encuesta más reciente de gasto del consumidor de la Oficina de Estadísticas Laborales encontró que el hogar promedio en el área metropolitana de San Diego destina el 18.1% de sus ingresos al transporte. Solo las áreas metropolitanas de Dallas-Fort Worth y Houston registran porcentajes más altos.
La gran mayoría de ese gasto —91.2%— se destina a la compra y mantenimiento de vehículos privados, según la encuesta.
De La Cruz aún comparte un auto con su esposo, Alex Gerlock. Pero desde que ambos comenzaron a trabajar de forma remota en 2022, casi no lo usan. Gerlock dijo que ahora piensan más si realmente vale la pena manejar a algún lugar.
“El cambio más grande es que pasamos más tiempo en casa o cerca de ella, en lugar de sentir que podemos ir a cualquier lugar en cualquier momento solo porque tenemos carro”, dijo. “Cualquier lugar a menos de cinco millas… la verdad ya no queremos manejar hasta allá, y la mayoría de las veces no lo hacemos”.
La mayor parte del dinero que la pareja ha ahorrado al tener solo un auto se ha ido a sus ahorros. Y contar con ese respaldo económico ha hecho la vida mucho más fácil, dijo De La Cruz.
“Ahora ya no me estreso tanto cuando voy al súper o cuando planeo un viaje”, comentó. “Ese colchón, mentalmente, hace una gran diferencia”.
El desgloce
Tener un auto puede ofrecer comodidad, ahorro de tiempo y acceso a empleos mejor pagados, explicó Nicholas Klein, profesor de planificación urbana y regional en la Universidad de Cornell, quien estudia el gasto en transporte.
Pero a pesar de esos beneficios, dijo Klein, los autos también implican costos ocultos que suelen afectar más a las personas con menos ingresos. Aunque pagos como el del auto, la gasolina y el seguro suelen ser predecibles, las reparaciones pueden ser muy costosas e impredecibles.
“Podemos cruzar los dedos y esperar que la transmisión no se descomponga y nos cueste, no sé, 2,000 dólares arreglarla… pero en algún momento probablemente va a pasar, solo que no sabemos cuándo”, dijo Klein. “Y para los hogares que no tienen mucho dinero, eso puede ser muy difícil de manejar”.
Además, señaló Klein, la deuda por autos ha estado aumentando “de forma drástica” y se ha convertido en un motivo creciente de preocupación. A medida que los fabricantes de autos en Estados Unidos se enfocan en vehículos más rentables, como las SUVs de lujo, muchos consumidores están recurriendo a préstamos a largo plazo que permiten pagos mensuales más bajos, pero que terminan saliendo más caros con el tiempo.
Looking ahead
Klein explicó que los altos costos de transporte en San Diego probablemente se deben a que los hogares tienen más autos y recorren mayores distancias. Reducir esa carga, dijo, requiere inversiones a largo plazo que faciliten vivir sin depender de un automóvil.
“Replantear nuestro entorno urbano, nuestras ciudades y vecindarios, no es algo que se resuelva de la noche a la mañana”, dijo Klein. “Pero… puede traer beneficios a largo plazo para el bolsillo de las personas, para el presupuesto de la ciudad, para la salud pública y para los resultados en materia de transporte”.
Más allá del dinero que ha ahorrado desde que dejó el auto, Monica De La Cruz dice que uno de los beneficios más valiosos ha sido sentirse más conectada con su comunidad.
Cuenta que valora mucho las interacciones simples y espontáneas que surgen al usar el transporte público, algo que no ocurre cuando vas manejando por la autopista.
“A veces me bajo en la tarde y hay un grupo de estudiantes saliendo de San Diego High School, y los conductores del autobús los conocen y platican con ellos sobre cómo va la temporada de fútbol americano”, dijo. “Esas pequeñas interacciones hacen que valga la pena vivir aquí, y que realmente me sienta parte de San Diego… mucho más que cuando estaba sola, encerrada en un carro”.
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