Sol, brisa marina y un clima casi perfecto: esa es la imagen que muchos tienen de San Diego. Sin embargo, los médicos advierten que esa reputación puede generar una falsa sensación de seguridad cuando suben las temperaturas.
Ante la previsión del Servicio Meteorológico Nacional de temperaturas que alcanzarán los 90 grados Fahrenheit (unos 32 °C) en partes del condado de San Diego, los expertos en salud instan a la población a no subestimar los riesgos de la exposición prolongada al calor.
El condado de San Diego cuenta con cerca de 80 centros de enfriamiento —ubicados en sitios como bibliotecas y centros para personas mayores— donde los residentes pueden refrescarse en espacios con aire acondicionado.
Maureen MacKenzie, residente de North Park, visitó el martes la Biblioteca Central de San Diego junto a su esposo y su nieto, ya que su vivienda no dispone de aire acondicionado.
"Es un poco difícil refrescarse, así que buscamos lugares como esta biblioteca", comentó MacKenzie.
Todos los órganos intervienen en el mantenimiento de nuestra temperatura interna, señaló el Dr. Ian Neel, médico de UC San Diego Health.
"Cuanto más aumenta la temperatura en el exterior, más debe esforzarse nuestro cuerpo para mantener ese calor interno normal. Y cuando empezamos a sufrir lo que se conoce como estrés térmico, el esfuerzo que el organismo debe realizar para mantenerse fresco aumenta considerablemente", explicó Neel.
Dicho estrés puede derivar en agotamiento por calor. Si no se trata, puede evolucionar hacia una emergencia médica potencialmente mortal, como el golpe de calor.
Entre las señales de advertencia se incluyen sudoración excesiva, mareos, debilidad, náuseas y confusión, indicó Neel.
"Por lo tanto, si observamos alguno de estos síntomas, es señal de que nos estamos sobrecalentando y debemos tomar medidas activas para refrescarnos; por ejemplo, trasladarnos a un entorno más fresco o utilizar toallas o mantas empapadas en agua para intentar enfriar el cuerpo externamente. Y, lo más importante, mantenernos hidratados", afirmó.
El calor puede afectar a cualquier persona, pero los adultos mayores, los niños y quienes padecen afecciones médicas preexistentes son los más vulnerables, señaló.