Taha Hassane, imán del Centro Islámico de San Diego, identificó a las víctimas del tiroteo ocurrido el lunes en la mezquita ubicada en Clairemont.
Los disparos fueron reportados a las 11:43 a.m. Oficiales llegaron en menos de cuatro minutos y encontraron muertos al guardia de seguridad Amin Abdullah y a dos miembros de la comunidad: Mansour Kaziha y Nadir Awad.
Hassane describió a Abdullah como “una persona encantadora”.
“Nunca dejaba de sonreírle a nadie, tanto a miembros de nuestra comunidad como a nuestros visitantes”, añadió.
'A menos de 15 pies de los sospechosos'
De acuerdo con Scott Wahl, jefe de la Policía de San Diego, Amin Abdullah fue la primera persona en enfrentar a los sospechosos afuera de la mezquita y llegó a intercambiar disparos con ellos. Videos de vigilancia revisados por el departamento muestran a Abdullah hablando por radio para iniciar el cierre de seguridad del centro islámico.
Después de matar a Abdullah, los sospechosos entraron al lobby principal y comenzaron a recorrer habitación por habitación, dijo Wahl.
“Sus acciones, sin duda, retrasaron, distrajeron y finalmente evitaron que estos individuos pudieran acceder a las áreas principales de la mezquita, donde había hasta 140 niños a menos de 15 pies de distancia de los sospechosos”, afirmó Wahl.
Los videos de vigilancia muestran después a los sospechosos mirando por una ventana, señalando algo y luego saliendo hacia el estacionamiento, donde se encontraron con dos miembros de la comunidad: Mansour Kaziha y Nadir Awad.
Hassane describió a Kaziha como “uno de nuestros mayores” y dijo que había formado parte de la comunidad desde 1987.
“Cuando la comunidad empezó a construir el centro comunitario, él ya estaba ahí”, dijo Hassane.
El imán explicó que Kaziha era la persona a la que todos acudían cuando algo salía mal en la mezquita.
“Era el handyman, el cocinero, el cuidador. Era todo”, dijo Hassane. “No sé qué voy a hacer… sin su ayuda”.
También señaló que Kaziha fue la primera persona en llamar al 911.
La tercera víctima, Awad, era una presencia constante en el centro de acuerdo con Hassane.
“Vive cruzando la calle del Centro Islámico. Su esposa es maestra en la escuela islámica. Todos los días estaba en el Centro Islámico participando en las oraciones, todos los días”, comentó Hassane.
Wahl dijo que Kaziha y Awad no lograron escapar después de que los sospechosos los acorralaron y asesinaron.
“La enorme respuesta policial que estaba a segundos de llegar sin duda obligó a los sospechosos a regresar a su vehículo y huir del estacionamiento. Y quiero dejar algo muy claro: nuestras tres víctimas no murieron en vano… si no hubieran retrasado las acciones de estos dos individuos, no hay duda de que ayer habría habido muchas más víctimas fatales”, afirmó Wahl.
Posteriormente, los sospechosos regresaron a su vehículo y huyeron. La policía los encontró cerca del centro, muertos por aparentes heridas de bala autoinfligidas. Tenían 17 y 18 años. Wahl dijo que las autoridades seguirán reservando sus nombres por ahora.
“Lo que no van a escuchar hoy de nosotros son los nombres de estos dos sospechosos”, dijo Wahl. “Hoy se trata de nuestras víctimas y de que nuestra comunidad vuelva a unirse”.
La investigación continúa
Los motivos del ataque siguen bajo investigación, dijo Mark Remily, agente especial a cargo del FBI. Sin embargo, señaló que los sospechosos “fueron radicalizados en internet”.
Investigadores recuperaron un manifiesto con “diversas ideologías que describían creencias religiosas y raciales sobre cómo debía verse el mundo que imaginaban”. Remily agregó que “estos sujetos no discriminaban a quién odiaban”.
Según Remily, las autoridades ya entrevistan a familiares de los sospechosos y ejecutaron tres órdenes de cateo en viviendas relacionadas con ellos. Durante los operativos, investigadores decomisaron más de 30 armas y una ballesta. Las armas pertenecían a los padres de uno de los sospechosos. Cuando se le preguntó si la Policía de San Diego recomendaría presentar cargos, Scott Wahl respondió: “Todavía lo estamos investigando”.
El FBI también está revisando los dispositivos electrónicos de los sospechosos.
‘Nunca esperamos algo así’
Hassane dijo que el Centro Islámico está acostumbrado a recibir mensajes y correos de odio, e incluso a personas que pasan insultando desde sus autos.
En años recientes, la mezquita había implementado medidas de seguridad, pero aun así el ataque resultó impactante.
“Nunca esperamos algo así, aunque durante años hicimos todo lo que pudimos: solicitar fondos de seguridad nacional, instalar cercas, contratar guardias armados y cámaras cubriendo cada rincón dentro y fuera del Centro Islámico”, dijo Hassane. “¿Qué más podíamos hacer?”
Wahl señaló que departamentos de policía de todo el condado están aumentando la vigilancia en lugares de culto.
“Van a ver una presencia visible en los lugares de culto”, afirmó.